Lectura y luz en tu día a día
El entorno que nos rodea impacta profundamente la suavidad con la que procesamos la información. Ajustar tu espacio es apostar por tu comodidad.
Espacios de lectura en la ciudad
Nuestros escenarios cambian constantemente. Iniciamos la mañana revisando apuntes en nuestro departamento, pasamos al transporte público con su movimiento errático, y terminamos en un café de la colonia trabajando con la luz de la tarde.
La lectura nocturna suele pensarse como un momento de relajación. Sin embargo, hacerla con la luz principal apagada y usando solo la pantalla brillante de una tablet puede generar sensación de fatiga. Conocer tu entorno te permite adecuarlo a ti.
Adaptándose al clima y la luz natural
Durante gran parte del año en México, la intensidad de la luz natural exterior es muy alta. El resolana, el calor que se encierra en los departamentos y los cambios drásticos al entrar de la calle a una oficina oscura requieren que nos ajustemos. Utilizar cortinas translúcidas y luz indirecta ayuda a crear una transición más suave y evitar el deslumbramiento sobre nuestras libretas o pantallas.
Ajustes prácticos para el confort
Evitar sombras duras
Asegúrate de que la lámpara ilumine tu libro desde un ángulo que no cree sombras de tu propia mano sobre el texto. La luz uniforme facilita seguir las líneas.
Superficies mate
Si vas a leer revistas o documentos impresos en papel muy brillante, colócate de manera que el foco de luz no rebote directamente hacia tu rostro.
Distancia relajada
Evita leer acostado de formas que fuercen tu cuello o acercando excesivamente el material. Encuentra un sillón o silla que soporte bien tu espalda.